lunes, marzo 27, 2006

Carambola a tres bandas

La Ministra de Cultura, Carmen Calvo, se ha mostrado muy satisfecha porque los operadores de televisión han cumplido el Real Decreto (1652/2004 de 9 de julio) que les obliga a destinar cada año a la financiación de películas europeas y españolas el 5% de sus ingresos de explotación. Según ha informado“ha sido un cumplimiento a rajatabla que marcará un antes y un después en la industria cinematográfica española”. De seguirse cumpliendo la ley, una mayor cantidad de dinero recaudado por los operadores supondría un número mayor de producciones.

Entre otros datos ofrecidos por la Ministra, destaca el hecho de que las televisiones hayan invertido en 2004 un 22% más que en 2003 y que, durante el año 2005, se ha conseguido un 3´5% más de asistencia al cine español.

Para Carmen Calvo, todos estos resultados tan favorables no se podrían haber logrado con el Partido Popular, porque "el Gobierno del PP no se atrevía a hacer que los operarios de televisión cumplieran la ley".No obstante, tenemos que tener en cuenta las opiniones de los demás implicados, pues la FAPAE (Federación de Asociaciones de Productores Audiovisuales Españoles) manifiesta, en boca de Pedro Pérez (su máximo rector), que existe la necesidad de crear una Ley Audiovisual que aúne las demandas de todo el colectivo, y donde se refleje un plan de choque con medidas de creación, financiación, fiscalidad y amortización debido a que “la legislación sobre cine está muy dispersa”.

Así, la FAPAE ofrece su colaboración al Gobierno para discutir todo este bloque de medidas. Lo que la federación considera totalmente necesario es modificar el marco actual de emisión y financiación por parte de las televisiones, ya que invierten 10 veces más en fútbol que en cine español, sin hablar de las producciones extranjeras.
Llegados a este punto, nos encontramos con el tercero en discordia: la UTECA (Unión de Televisiones Comerciales Asociadas). Ésta exige una regulación de las subvenciones de las películas y lamenta que, tras cumplir el trato, el fin de la ley no se alcance. Consideran que no se está realizando una optimización de los recursos, pues, tras haberse aumentado el coste de producción un 50% en el periodo de 2000 a 2004 (de un 1’8 a 2’7 millones de euros), este incremento no ha ido en correlación con el aumento de espectadores por películas españolas, ni con el número de salas en el extranjero que han emitido películas españolas. La presencia de nuestras películas en los mercados internacionales no es mayor, lo que parece confirmar que el éxito internacional de la producción cinematográfica española no ha crecido.

Visto el problema y sus componentes, podemos concluir con que Gobierno está realizando una labor eficiente, “consiguiendo metas impensables con el mandato del PP”; la FAPAE no está contenta con la situación actual pero no culpa al Gobierno directamente, sino a los operadores de televisión; por su parte, la UTECA se muestra orgullosa de que se le reconozca el cumplimiento de la ley, pero acusa al Gobierno de no estar haciendo bien los deberes, porque, a pesar de haber invertido el dinero exigido, la situación no ha variado en absoluto.

Ante esta situación, parece evidente que la pelota va pasando de mano en mano y que nadie se la quiere quedar. Quizás sea porque es más cómodo lanzarla al tejado del vecino y esperar a que se desinfle o caiga por su propio peso...

El Gobierno no puede conformarse con hacer cumplir las leyes, sino que debe estudiar las demandas del sector audiovisual y realizar una reforma legislativa que vaya más allá de la modificación de algún artículo o de los signos de puntuación de las leyes que están en vigor. El ejecutivo ha de perseguir la consecución de efectos reales y la mejora evidente del sector audiovisual, evitando, para congratularse, los fracasos o la ineficiencia del anterior Gobierno.

La FAPAE, por su parte, no puede centrar todas sus posibilidades en la cantidad de subvenciones y ayudas que consigan. Evidentemente, estamos en un sector empresarial en la que la rentabilidad del producto no está asegurada, y obtener financiación privada no es fácil si no se tiene un nombre, pero esto no debería afectarles demasiado. Si combinan la perseverancia con el buen hacer y una pizca de ingenio seguro que los resultados serían sorprendentes.

Por último, la UTECA. Parece que el hecho de abonar ese 5% es un hecho de solidaridad, e incluso caridad con el cine español, pero estamos de acuerdo en que la televisión es el principal escaparate audiovisual que tenemos, y debería hacerse un mayor esfuerzo por colgar contenidos españoles en la parrilla televisiva y ser más selectivos a la hora de acoger todo lo que nos viene del extranjero, partiendo de la idea de que no por serlo es mejor que lo que producimos aquí.

No podemos pedir a los operadores privados que sean conscientes con la situación del cine español. Estos operan por intereses económicos e invertirán en lo que les sea más rentable. Con un público que prefiere las producciones extranjeras a las españolas, los operadores, con el objeto de satisfacer las expectativas de los espectadores y, con ello, maximizar beneficios, servirán los productos que se demanden, en detrimento del cine español. En contra de lo que, en los tiempos que corren, quieren demostrar muchos políticos, al patriotismo se lo lleva el viento cuando se trata de asuntos serios, esto es, de dinero. Si se espera del operador un cambio de actitud, este cambio deberá ser previsto por una ley, a cuya obligatoriedad habrán de responder.

¿Cuál es la maravillosa solución que proponemos? ¿Qué se debe hacer para que nuestro cine salga rentable? ¿Cómo podemos llevar al público a ver una película española? Ni tenemos la formula de la coca cola, ni la respuesta a estas preguntas, pero reflexionando sobre el tema, hemos llegado a las siguientes conclusiones:

El cine español no va bien, eso esta claro, pero ¿por qué? ¿Por la falta de dinero? ¿Por falta de espectadores? ¿De buenas historias?...
Los espectadores solo necesitan buenas historias para ir al cine y así dar dinero, y las buenas historias están ahí, solo hay que sacarlas a la luz, pero eso es difícil si las ayudas se las llevan siempre los mismos.
Nosotros creemos que se debería estudiar mucho más todo el entramado que rodea esta industria, son muchas las cosas que deben ser modificadas para que los problemas vayan desapareciendo.
En lo referido a las subvenciones, no deberíamos olvidar que sirven para ayudar, es decir, para sacar a la luz e impulsar a todos aquellos con proyectos interesantes, pero sin recursos. Si los directores de siempre (Almodóvar, Amenábar, De la Iglesia, Segura…) se llevan gran parte de este dinero, porque son los más taquilleros, son muchos los grandes proyectos que se quedan en el tintero. Puede que no sea justo denegar a los más taquilleros cualquier tipo de ayuda, pero teniendo en cuenta que no la necesitan, no debería pasar de ser algo simbólico.

Otros de los grandes fallos que le vemos a nuestra industria, es el olvido absoluto del público infantil y juvenil. Se trata de uno de los sectores que más ingresos pueden aportar, pero no se hace nada y cuando aparece una película infantil (Ej. El sueño de una noche de san Juan) apenas se promociona.
Olvidar a un sector importante de la población es acostumbrarlo al cine extranjero.

3 Comments:

Anonymous Andrew Pyott said...

Resulta interesante la aportación sobre el hecho de que no se haga cine destinado al público juvenil. Algo muy triste y muy cierto. Lo peor de todo, es que no es por falta de buenos creadores españoles de dibujos (que son muchos los que se van al extranjero a trabajar), sino por falta de fondos para producir nuestras propias películas.

Es muy triste la situación del cine español (que ahora ironicamente está en una de las mejores posiciones de su historia), porque es como el pez que se muerde la cola: la gente no apoya financieramente el cine español porque es malo; y el cine español es malo porque la gente no quiere poner fondos (yo no opino que el cine español sea malo, todo lo contrario).

Esperemos que más gente deposite su "fé ciega" en nuestros realizadores.

10:13 PM  
Blogger El Deseo said...

Es ciero que el apoyo del público es imprescindible, pero el público nunca es incondicional. La industria española debería adaptarse poco a poco a las demandas, hacer cine para todos y de todos los estilos.

Gracias por tu opinión :)

9:50 AM  
Blogger Carlos (sr. Chow) said...

Es un tema peliagudo, con muchos baches en terrenos de legalidad, de acuerdos, de ayudas...

Totalmente de acuerdo con el sector olvidado: los niños. Se los regalamos al cine extranjero.

2:40 AM  

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