Libertad de expresion: El credito infinito
Asistimos últimamente a protestas por una mayor libertad de expresión en ciertos medios de comunicación. La crispación ha llegado a extremos insospechados en emisoras que ven amenazada la posibilidad de seguir emitiendo en ciertos lugares, y deprimidas, entre otras cosas, sus posibilidades de negocio y expansión.
Como ocurre con el término libertad a secas, libertad de expresión se convierte en un vocablo con un significado fácilmente manipulable. ¿Qué implica realmente? ¿Hasta dónde puede llegar? La conclusión que debemos extraer de nuestras experiencias como espectadores de los medios es que esta libertad ha de existir, pero nunca ser un cheque en blanco.
La posibilidad de expresarse sin trabas ha de contemplar los efectos que esta manifestación puede provocar en el receptor de la comunicación. Si ésta es grosera, injusta u ofende a una gran parte de la audiencia, es posible que el libre uso de la libertad del emisor esté vulnerando, a su vez, la libertad del oyente. Por tanto, la libertad de expresión ha de tener consigo una exigencia de consideración con quien está recibiendo los mensajes.
Este concepto poco definido entra más en conflicto en el medio anónimo que representa Internet. La modalidad personal de uso y la frivolidad con que muchos utilizan esta poderosa vía puede tener, a menudo, efectos negativos en la sensibilidad de las personas. En tales casos ¿se está realizando un correcto uso de la libertad de expresión?
Sin tener claro dónde empieza ni dónde acaba, debemos contemplar que la libre expresión de los intereses propios, además de ser veraz y sincera, ha de contemplar visos de honradez y respeto por los posibles receptores. Es fácil el recurso a denunciar como fascista el que, por proteger a una minoría o, a veces, a una mayoría, tiene que hacer uso de la censura. Sin embargo, se podría sugerir que los emisores de ciertos mensajes que no tienen en cuenta al receptor incurren en el mismo error con signo contrario. De este modo, el crédito que se concede a los emisores de mensajes, en cualquier soporte, no ha de ser nunca indefinido, sino sujeto a una especie de tipo de interés, que no refleje otra cosa que la consideración, la empatía y el respeto a los demás.
El Cuarto Oscuro
Como ocurre con el término libertad a secas, libertad de expresión se convierte en un vocablo con un significado fácilmente manipulable. ¿Qué implica realmente? ¿Hasta dónde puede llegar? La conclusión que debemos extraer de nuestras experiencias como espectadores de los medios es que esta libertad ha de existir, pero nunca ser un cheque en blanco.
La posibilidad de expresarse sin trabas ha de contemplar los efectos que esta manifestación puede provocar en el receptor de la comunicación. Si ésta es grosera, injusta u ofende a una gran parte de la audiencia, es posible que el libre uso de la libertad del emisor esté vulnerando, a su vez, la libertad del oyente. Por tanto, la libertad de expresión ha de tener consigo una exigencia de consideración con quien está recibiendo los mensajes.
Este concepto poco definido entra más en conflicto en el medio anónimo que representa Internet. La modalidad personal de uso y la frivolidad con que muchos utilizan esta poderosa vía puede tener, a menudo, efectos negativos en la sensibilidad de las personas. En tales casos ¿se está realizando un correcto uso de la libertad de expresión?
Sin tener claro dónde empieza ni dónde acaba, debemos contemplar que la libre expresión de los intereses propios, además de ser veraz y sincera, ha de contemplar visos de honradez y respeto por los posibles receptores. Es fácil el recurso a denunciar como fascista el que, por proteger a una minoría o, a veces, a una mayoría, tiene que hacer uso de la censura. Sin embargo, se podría sugerir que los emisores de ciertos mensajes que no tienen en cuenta al receptor incurren en el mismo error con signo contrario. De este modo, el crédito que se concede a los emisores de mensajes, en cualquier soporte, no ha de ser nunca indefinido, sino sujeto a una especie de tipo de interés, que no refleje otra cosa que la consideración, la empatía y el respeto a los demás.
El Cuarto Oscuro


0 Comments:
Publicar un comentario en la entrada
<< Home