La foto, el discurso, y ¡a otra cosa!
El poder político ha querido siempre utilizar el cine como un arma de propaganda. Y no sólo en épocas difíciles, en tiempos de guerras. Durante los años sesenta, en pleno Desarrollismo, se propició el impulso del Nuevo Cine Español, una hornada de directores que, apadrinados –y debidamente controlados- por los estamentos de poder, tuvieron la oportunidad de realizar múltiples obras. Detrás de esta iniciativa se encontraba la intención de un gobierno de mostrar a Europa un país modernizado, creativo, algo distinto de la imagen que éste había proyectado hasta entonces. De paso, el apoyo a los nuevos cineastas sirvió para marginar aún más a los directores disidentes como Bardem y Berlanga, entre otros. Años después, en un contexto político muy distinto, el confuso fenómeno de la movida (en el que también se incluyó el cine) fue capitalizado por los socialistas para anunciar que España había pasado, de la noche a la mañana, del medievalismo nacional-católico a la más avanzada modernidad. La entrada en la Unión Europea no ha supuesto, sin embargo, un punto final a esta intención de mostrar a Europa y al mundo lo culturalmente avanzada que se encuentra nuestra tierra.
A cuento de esta reflexión vienen las diáfanas declaraciones de nuestra Ministra de Cultura, Carmen Calvo, a raíz de la entrega del Premio José María Forqué. Este galardón, en honor del fallecido director de cine, padre de la actriz Verónica Forqué, cumple su undécima edición y se concede a la mejor película del año anterior por sus características técnicas y artísticas. Además, tiene como objetivo premiar al productor de la obra. La película premiada ha sido la triunfadora de los premios Goya, La vida secreta de las palabras, de Isabel Coixet, galardonada en otros muchos certámenes. En ausencia de la directora, su productor Agustín Almodóvar fue el encargado de recoger el premio.
Como en todo acto público, contamos con la presencia de un representante
del Ejecutivo que destaca con alguna preparada declaración lo más positivo del acontecimiento. En este caso, Carmen Calvo animó al cine español a realizar un gran esfuerzo ya que lo consideraba “imprescindible para ofrecer una imagen moderna de nuestro país”. Podemos intuir que esa “imagen moderna” que la Ministra quiere que nuestro país proyecte puede traducirse en un mayor interés turístico, un aumento de inversiones y otros acuerdos comerciales, pero, ¿repercutirá en una mejora de nuestro cine? ¿Se plantea el Ejecutivo tomar las medidas necesarias para apoyar la producción propia en nuestro país para que esa perseguida imagen se multiplique en los próximos años?
Para los políticos en el poder, el cine español –como cualquier otra dimensión de nuestra sociedad- estará pasando siempre por un gran momento. Pero de ahí hay que pasar a ser críticos (lo cual es nuestra responsabilidad) y plantearnos si las ayudas que se otorgan al cine y al audiovisual en general son suficientes y están inteligentemente implementadas. La Vida Secreta de las Palabras ha sido, de las películas triunfadoras estrenadas el año pasado, una de las que menos recursos publicitarios y mediáticos ha utilizado para promocionarse, a pesar de lo cual ha conseguido un éxito enorme. Parece fácil terminar una gala con un discurso autocomplaciente, dejando un halo de esperanza para producciones futuras. Pero, si de ahí no sale ninguna medida, seguiremos abocados a éxitos coyunturales, discursos grandilocuentes y políticos que, sin servir para nada, nos seguirán diciendo, como ya estamos más que acostumbrados, que todo va muy bien.
A cuento de esta reflexión vienen las diáfanas declaraciones de nuestra Ministra de Cultura, Carmen Calvo, a raíz de la entrega del Premio José María Forqué. Este galardón, en honor del fallecido director de cine, padre de la actriz Verónica Forqué, cumple su undécima edición y se concede a la mejor película del año anterior por sus características técnicas y artísticas. Además, tiene como objetivo premiar al productor de la obra. La película premiada ha sido la triunfadora de los premios Goya, La vida secreta de las palabras, de Isabel Coixet, galardonada en otros muchos certámenes. En ausencia de la directora, su productor Agustín Almodóvar fue el encargado de recoger el premio.Como en todo acto público, contamos con la presencia de un representante
del Ejecutivo que destaca con alguna preparada declaración lo más positivo del acontecimiento. En este caso, Carmen Calvo animó al cine español a realizar un gran esfuerzo ya que lo consideraba “imprescindible para ofrecer una imagen moderna de nuestro país”. Podemos intuir que esa “imagen moderna” que la Ministra quiere que nuestro país proyecte puede traducirse en un mayor interés turístico, un aumento de inversiones y otros acuerdos comerciales, pero, ¿repercutirá en una mejora de nuestro cine? ¿Se plantea el Ejecutivo tomar las medidas necesarias para apoyar la producción propia en nuestro país para que esa perseguida imagen se multiplique en los próximos años?
Para los políticos en el poder, el cine español –como cualquier otra dimensión de nuestra sociedad- estará pasando siempre por un gran momento. Pero de ahí hay que pasar a ser críticos (lo cual es nuestra responsabilidad) y plantearnos si las ayudas que se otorgan al cine y al audiovisual en general son suficientes y están inteligentemente implementadas. La Vida Secreta de las Palabras ha sido, de las películas triunfadoras estrenadas el año pasado, una de las que menos recursos publicitarios y mediáticos ha utilizado para promocionarse, a pesar de lo cual ha conseguido un éxito enorme. Parece fácil terminar una gala con un discurso autocomplaciente, dejando un halo de esperanza para producciones futuras. Pero, si de ahí no sale ninguna medida, seguiremos abocados a éxitos coyunturales, discursos grandilocuentes y políticos que, sin servir para nada, nos seguirán diciendo, como ya estamos más que acostumbrados, que todo va muy bien. 

1 Comments:
Es que a mí me parece que un político (en realidad ninguno de ellos) en un acto cultural no pinta nada. De todas formas, y como los políticos son uno de mis temas favoritos, permítidme invitaros a visitar una tira cómica acerca de los políticos que acabo de publicar en mi blog. Muchas gracias. Janario.
Políticos: La enajenación como forma de vida
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